2011-11-23

Proceso - López Obrador por la hazaña


Por Alvaro DELGADO
Proceso.com.mx


MÉXICO, D.F. (apro).- Con un notable rezago frente al priista Enrique Peña Nieto, mayor al que respecto a él tenían Felipe Calderón y Roberto Madrazo en 2006, Andrés Manuel López Obrador ha aplicado el principio de que a un escenario distinto corresponde una estrategia diferente, justamente porque sabe que sus enemigos son los mismos que en su primera incursión presidencial.

Por eso el primer paso de ganar la Presidencia de la República en 2012, que sería una epopeya, fue lo que hasta hace menos de dos semanas parecía utópico: Obtener la candidatura de toda la izquierda sin ruptura y, algo tan importante como ésta, materializar una coalición total con candidatos a diputados y senadores electos con base en su fortaleza electoral medida por encuestas.

Si la izquierda supera sin escándalo el transe que significa procesar los candidatos a legisladores que resulten de los “mejor posicionados” entre las propuestas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) –que ya tiene los resultados de las encuestas que la empresa Covarrubias y Asociados levantó en los 300 distritos electorales del país– y las del Partido de la Revolución Democrática (PRD), entonces se ensanchan las posibilidades de victoria.

Porque a diferencia de hace seis años, cuando López Obrador jaló votos a los candidatos a diputados y senadores de la izquierda –algunos de los cuales, particularmente los Chuchos, se amafiaron con Calderón–, la estrategia ahora, dadas las nuevas circunstancias, es que éstos deberán abonar a la candidatura presidencial.

Así, aun con el déficit democrático que implica un arreglo oscuro sólo entre dos líderes, López Obrador y Marcelo Ebrard –que como parte del mismo éste impondría al candidato a sucederlo en la Ciudad de México–, el arranque de la izquierda modificó el tablero de la sucesión presidencial y cuenta con algo a su favor: Lamentablemente el país está peor que en 2006.

En efecto, la degradación de la vida política, social y productiva ha sido acelerada y se ha instalado entre los ciudadanos un ánimo peligroso: La desesperanza. Y ya se sabe: Una sociedad sin ilusión por el porvenir se condena a la mediocridad y a la descomposición, que en la decadencia en curso es inaceptable.

Diversos indicadores independientes y aun oficiales desnudan la realidad atroz de México, de por sí aislado del mundo y sometido a Estados Unidos. El más lacerante de esos datos es que en sólo cuatro años, de 2006 a 2010, un total de 12 millones 205 mil 356 mexicanos fueron arrojados al infierno de la pobreza patrimonial.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se trata de un aumento de 27% del número de pobres que había cuando, en 2006, Calderón asumió al cargo. La pobreza patrimonial pasó de 45.5 millones ese año a 57.7 millones el año pasado, más de la mitad de los mexicanos.

Y otra cifra que sobrecoge: Deambulan por el territorio nacional siete millones de jóvenes que no estudian ni trabajan, los mal llamados “ninis”, la mayoría de los cuales son mujeres.

La calidad de vida se ha desplomado y, según la ONU, en materia de salud, educación e ingresos, México está por debajo de Chile, Argentina, Uruguay, Cuba y Bahamas. Nada menos.

Justamente en 2010, en un contraste insolente, el magnate mexicano Carlos Slim apareció como el hombre más rico del mundo.

Estos números de escándalo coexisten con otro fenómeno que oprime el ánimo de los mexicanos: La violencia que, en efecto, tiene a México en un estado de emergencia y con la crisis humanitaria más dramática de su historia reciente. Se han acumulado, todo el mundo lo sabe, 50 mil muertos, 230 mil desplazados, 10 mil desaparecidos y mil 300 jóvenes y niños asesinados. Son números, pero no olvidemos que se trata de personas.

Unicamente por esto es necesario y urgente un cambio en el rumbo de la nación que, vistos los resultados de los gobiernos priistas y panistas de las más recientes tres décadas –cuyo crecimiento promedio es de 2.5% anual, menor al 3.3% del porfiriato–, sólo podría venir de la izquierda.

Parece remoto que, en la hipótesis de un triunfo de López Obrador, pudiera materializarse un cambio drástico, pero es indispensable frenar el deterioro y establecer un punto de partida hacia algo que reactive la esperanza de los mexicanos.

El inicio de esta nueva travesía de López Obrador y de la izquierda toda es halagüeño, pero la contienda se avizora con los peores signos, no sólo como parte de una campaña ordinaria por el poder político, sino porque se trata de una disputa por la nación y gravitan los peores intereses de los poderes fácticos, incluidos los criminales.

El cambio de estrategia de López Obrador, que por ejemplo después de hacer un reclamo a Televisa por su política facciosa le ofrece un nuevo trato, o anteponer la propuesta de unidad a la beligerancia del 2006, no implica que sus mismos enemigos de 2006 mutarán y se sumarán a la “república amorosa”, que a muchos mueve a chunga.

El amasijo de intereses que en 2006 se articularon no se ha disuelto y ahora impulsan a Peña Nieto. El propio Calderón, que detesta a López Obrador, cuenta con los instrumentos del gobierno federal, que son muchos, y su capacidad de daño es inmensa.

De hecho, la campaña negra contra López Obrador, que no ha cesado en los cinco recientes años, se ha intensificado desde las cuentas de correo de funcionarios federales que usan seudónimos para no ser identificados.

En fin, hay un escenario aciago hacia el 2012 que, ojalá, desemboque en un cambio para bien.

Apuntes

Después del derrumbe de los Calderón en Michoacán, más relevante que la derrota de los perredistas, la disputa por Morelia entre PAN y PRI derivó en el recuento voto por voto, por primera vez en México. ¿Quién ganará? La certeza, la que no tuvimos los mexicanos en 2006.

Comentarios: delgado@proceso.com.mx y TwitTer: @alvaro_delgado

2011-11-04

Punto de partida - Video de Elba Esther Gordillo en reunion SNTE

Video tomado del programa Punto de Partida


2011-10-20

Atando cabos - Hay que evitar que llegue Peña


Por Denise Maerker

El Universal.com.mx


Muchos no quieren (queremos) el regreso del PRI a la Presidencia por muchas y diferentes razones. Quizá la más importante es porque no hay signos de que se trate de un partido distinto del que gobernó a este país durante décadas. Todo lo contrario, se percibe entre los actuales priístas una genuina añoranza por las formas de antaño: la solemnidad, los rituales, el consenso obligado, la falta de debate, la imposición de la línea, el pragmatismo. Justo esta semana nos volvieron a dar una muestra de ello: Varios diputados priístas se habían pronunciado a favor de la reelección de diputados hace tres años cuando estaban en campaña, pero como Peña Nieto se opone a esa reforma, se alinearon y votaron en contra. En la Cámara no presentaron argumentos y tampoco pareció importarles, les bastó con tener la mayoría.

Otra razón de este rechazó de muchos –aunque minoritario según las encuestas– de que el PRI regrese a los Pinos, es la forma en que han gobernado los estados estos últimos años. En general, les sigue molestando la crítica y prefieren buscar formas de callarla. Cualquier reportaje revelador y crítico es sistemáticamente interpretado como parte de una campaña orquestada por alguien en su contra. Si se señala a Humberto Moreira porque hubo falsificación de documentos en el proceso de endeudamiento de Coahuila, los priístas nunca cuestionan el hecho sino la intención “oculta” de quienes lo revelan.

Los priístas siguen anteponiendo sus reglas y valores a las exigencias normales de una democracia: la reputación no es nada comparada a la lealtad. Por eso ni las conversaciones grabadas de Mario Marín en el caso de Lydia Cacho ni la torpeza y abusos del gobierno de Ulises Ruiz en Oaxaca fueron cuestionadas por los priístas, a ambos los defendieron a ultranza.

La cultura priísta es autoritaria y aunque se han tenido que adaptar a diferentes circunstancias siempre han tratado de limitar la pluralidad. Si no tenían mayoría en el Congreso local buscaron obtenerla, no a base de alianzas, sino cooptando individuo por individuo gracias a favores o prebendas.

Dicho esto ¿qué proponen los que quieren evitar a toda costa que llegue Peña Nieto? Poca cosa. Marcelo Ebrard insiste en que: es él encabezando una alianza electoral del PAN y del PRD o la restauración del viejo régimen. Más allá de que los números en las encuestas no muestran que esa sea realmente una opción ganadora ¿por qué sería una opción convincente? Después de todo ¿quiénes son los responsables de haber pavimentado el camino para el regreso del PRI? El PAN y el PRD. Si Ulises Ruiz siguió gobernando Oaxaca fue porque en el Senado los panistas no votaron por la desaparición de poderes en el estado, si Elba Esther sigue teniendo el poder que tiene es porque Vicente Fox y Felipe Calderón pactaron con ellos, si los sindicatos siguen siendo un pozo de oscuridad es porque Fox y Calderón se acomodaron con ellos. Si tantos parecen añorar al PRI es porque el PAN no ofreció una mística distinta ni un discurso fundacional y diferente. Si Pena Nieto les parece a tantos un oasis de paz y serenidad es porque PAN y PRD se enfrascaron desde el primer día del gobierno de Fox en una cruenta batalla que doce años después los tiene exangües.

La única alternativa que ven es movilizarnos a través del miedo: ellos o el regreso del PRI. La verdad es que se merecen el regreso del PRI, los que no nos lo merecemos somos todos los demás.

Con esta columna abro un paréntesis en mis colaboraciones en “El Universal”. Concentraré mi esfuerzo profesional en un proyecto que requiere toda mi concentración en los meses por venir. Pero es eso simplemente, sólo una pausa, después de la cual espero regresar a este mismo espacio y continuar esta vía de comunicación con los lectores.

2011-10-17

Proceso - Fallece el periodista Miguel Ángel Granados Chapa


Por Proceso.com.mx

MÉXICO, D.F. (apro).- El periodista hidalguense Miguel Ángel Granados Chapa, colaborador de Proceso y del diario Reforma, falleció la tarde de este domingo a los 70 años.

El viernes pasado, Granados Chapa anunció su retiro del periodismo, debido a una enfermedad que lo aquejaba desde hace varios años.

Ese día, de manera sencilla y escueta, en el último párrafo de su columna “Plaza Pública” en el diario Reforma, que tituló “De coalición a coalición”, apuntó: “Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós”.

Granados Chapa se despidió abordando uno de los temas de mayor controversia desde la semana pasada: la iniciativa de reforma planteada por el senador priista Manlio Fabio Beltrones para establecer gobiernos de coalición.

La columna “Plaza Pública” apareció en 1977 y en Reforma desde la fundación de ese rotativo, el 20 de noviembre de 1993.

El colaborador de Proceso, donde hasta septiembre pasado publicó su columna “Interés Público”, tenía varios años enfermo, motivo por el cual recientemente se despidió de sus programas de radio y TV en las estaciones de la UNAM, donde tenía un espacio del mismo nombre que se transmitía por las mañanas.

Granados Chapa fue subdirector editorial del diario Excélsior de Julio Scherer, donde empezó en 1976; también fue fundador y director-gerente de Proceso de 1976 a 1977; jefe de los noticieros del Canal 11 (1977), y director general de Radio Educación (1978-1979). El periodista fundó el diario La Jornada y fungió como director del mismo de 1988 a 1990. También fue director general de la revista Mira (1990-1994).

El 28 de febrero de 2008, Granados Chapa –quien luchó incansablemente por la conquista de las libertades periodísticas– fue elegido miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, tomando posesión de la silla XXIX el 14 de mayo de 2009.

También recibió en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo.

Granados Chapa recibiría el jueves próximo el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García que otorga la escuela del mismo nombre.

La institución determinó otorgar el galardón al autor de la columna “Plaza Pública”, por considerar que su obra periodística es un aporte a la lucha de la libertad de expresión y a la comprensión de los temas de interés general por parte de la sociedad.

Entre los libros escritos por el periodista destacan Alfonso Cravioto, un liberal hidalguense, Votar, ¿para qué? manual de elecciones, Comunicación y política, ¡Nava sí, Zapata no!: la hora de San Luis Potosí: crónica de una lucha que triunfó, Constancia hidalguense y Fox & Co. biografía no autorizada.

2011-10-14

Atando cabos - El Gobierno compra productos milagro


Por Denise Maerker
El Universal.com.mx


¿Alguna vez ha caído en la trampa y ha comprado alguno de esos productos que prometen la figura más esbelta, un estómago plano, la piel más tersa o los músculos más visibles y potentes? Si le ha pasado, tranquilícese, porque no es el único, y además ya está acompañado por unos ingenuos de peso: Pemex, el Ejército Mexicano y varias policías estatales.

En tiempos de tanta violencia qué mejor forma de proteger a quienes se la juegan por el país que dándoles un aparatito, que cuesta unos 280 mil pesos, para que detecten a una buena y segura distancia armas, pólvora y todo tipo de drogas. La tentación, como en todos estos casos, es grande; ya no se requiere de mayor investigación ni arduos trabajos de inteligencia, un aparato basta para indicar dónde hay armas, droga y quién trae pegadas partículas invisibles de cualquier sustancia prohibida. El problema es que, al igual que las lociones mágicas no hacen que le salga pelo a los que llevan años calvos, este aparato no sirve de nada. Y no crea que es tan difícil de descubrir, la información abunda en la red y no sólo en artículos de periódico, también los trabajos serios como el del Entry Control and Contraband Detection Department del Sandia National Laboratories en Albuquerque, que desde 2002 ya había hecho experimentos para probar la capacidad de detección de explosivos de un aparato similar y había concluido que los mismos resultados se obtenían con el aparato que si alguien estuviera tratando de adivinar.

El lunes, El Universal publicó la historia de un indígena mixe, Ernesto Cayetano, que en un retén carretero en Veracruz, a principios de este año, fue bajado junto con los otros pasajeros del autobús en el que viajaba y un militar se paseó delante de ellos portando el GT200. Para desgracia de Ernesto Cayetano, la aguja lo señaló. Pasó ocho meses en la cárcel y salió gracias al buen trabajo de la juez Karla Macías Lovera, quien se puso a investigar y determinó que la aguja ésa no podía ser una prueba de cargo. Recurrió, entre otros, a la opinión del físico Luis Mochán, especialista en propiedades electromagnéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Mochán considera, y así se lo hizo saber, que ese aparato es una vacilada. Mochán dice que lo que hace el GT200 es “literalmente como la ouija, en el sentido que la gente lo mueve inconscientemente sin darse cuenta de qué lo mueve y lo hace de acuerdo a sus deseos, sus creencias o ideas”. La Comisión Nacional de Derechos Humanos ya alertó a las autoridades sobre las violaciones a los derechos humanos que se han provocando por la “creencia” en la efectividad de este aparato y atribuye parte del aumento de los cateos ilegales a que policías y militares confunden una “indicación” del GT200 con el descubrimiento de un delito que se está cometiendo en flagrancia.

No puede haber nada más atemorizador que ver a un aparato dirigir su antenita contra uno y quedar así marcado frente a todos y científicamente como parte de los malos. Hay poco qué decir frente a la ciencia, los policías y militares aceptan el resultado como una verdad incontrovertible y uno seguro acaba en la cárcel dudando de uno mismo. ¡Qué miedo! Porque la antenita ésa, es un hecho, se mueve según los prejuicios o humores de quien la carga.

Cuando nosotros caemos en la trampa y compramos la crema milagrosa o el aparato mágico perdemos dinero, pero cuando el Gobierno es el ingenuo, son mexicanos que acaban perdiendo meses de su vida en las cárceles y con sus familias dañadas.

¿Cuándo nos anuncia el Gobierno que ya dejaron de usar esa ouija? ¿Cuándo nos dicen cómo van a reparar todo el daño que ya se ha hecho?